“Cada época produce sus propios actos y, con ellos sus propias justificaciones, sin embargo, cada acto suele enfrentar dos juicios. El primero el inmediato, que es dictado al momento atendiendo a al conveniencia o pasión del presente. El segundo el juicio histórico, que es más lento, más distante y más implacable. Y no pocas veces ocurre que aquello que en su tiempo fue aplaudido, después sea condenado.”